Un ejemplo

Para que no se haga muy pesada la digestión de las primeras ideas qué mejor que un ejemplo corto. En cinco minutos de video Jay Bradner, investigador del Insituto Oncológico Dana-Farber adscrito a la Universidad de Harvard explica cómo, tras encontrar una molécula prometedora, su publicación libre (en lugar de patentarla) les ha llevado a acelerar de forma muy importante la investigación en una enfermedad prácticamente desconocida y a incrementar su relevancia científica. Es decir, la devolución de su descubrimiento al dominio público, lejos de perjudicarle, ha aumentado su reputación (algunos lo llaman factor de impacto), lo que ha determinado una enorme cantidad de colaboraciones con otros grupos  y, por tanto, ha contribuido decisivamente a acelerar la investigación en el, de momento incurable, carcinoma de línea media. Pasen y vean, una sencilla declaración de intenciones:

querolus

3 Comments

  1. Muy bien el vídeo. De alguna manera incluye además la´cierta perversión´ que encierra el hecho de que se patenten investigaciones financiadas desde lo público, por lo que cabe la posibilidad de que el Estado pague doblemente: por su desarrollo y por su aplicación.

    Pero hay una pregunta que no se puede aparcar:

    ¿No sería más lógico, especialmente en estos momentos, hacer algo parecido a lo que hace el CNIO? Es decir, patentar lo nuevo, montar una start-up (como han hecho con Life Length y el análisis de telómeros), rentabilizarla y reinvertirlo nuevamente en investigación?

    ¿No se corre el riesgo de que grupos pequeños compartan libremente su idea y después mueran ahogados por falta de financiación?

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