Compartir datos, ¿quién tiene miedo?

a new class of research person will emerge — people who had nothing to do with the design and execution of the study but use another group’s data for their own ends, possibly stealing from the research productivity planned by the data gatherers, or even use the data to try to disprove what the original investigators had posited. There is concern among some front-line researchers that the system will be taken over by what some researchers have characterized as “research parasites.”

Vergonzoso editorial de New England Journal of Medicine de esta semana

Vamos a dejar de lado el hecho de que el editorialista realiza este tipo de comentarios (y otros similares) aludiendo a parásitos precisamente para sacar pecho de que han publicado un artículo en el que un grupo uso datos de otro para sacar petróleo de un ensayo clínico cuando el grupo original ni tenía la idea ni jamás la hubiera llevado a cabo. El editorialista en cuestión olvida varias cosas al respecto de la Ciencia. La primera es que en ciencia todo lo que se hace está basado en algo que ya se ha hecho previamente. Aquello de caminar a hombros de gigantes. Y si eso puede suceder es, precisamente, porque no hay avance científico que pueda considerarse tal si no se divulga, si no se comparte. Como bien dice Michael Eisen:

 

Pero hay otro problema serio con el editorial. Ya sabemos respecto a los ensayos clínicos que se publican sólo si interesa, se recogen muchos datos pero se seleccionan para publicación los datos que quedan bien en un artículo y todo eso se hace a discreción sin posibilidad de escrutinio por parte de los colegas porque los datos son privados.

El escrutinio por parte de pares es una parte fundamental en la ciencia (y mejor escrutinio cuando los datos crudos están disponibles, que la reproducibilidad de los estudios científicos y, con ella, el prestigio de toda la ciencia, está en tremenda crisis), el reconocimiento a los que generan los datos por parte de los científicos que usen dichosd datos se producirá en forma de citas o coautorías y, finalmente, si uno está convencido de lo que dice ¿por qué tener miedo a que los datos pueda auditarlos y corroborarlos alguien externo?¿No dará ello solidez al estudio original?.

El vergonzoso editorial del NEJM, muy del mundo antiguo de gatekeepers y generación de escasez que no acaba de morir, implica dos cosas: o el editorialista nunca ha usado datos de otros o repositorios (secuencias, proteinas, arrays expresión…) llenos de datos de otros (y por tanto no ha hecho ciencia) o la medicina no es una ciencia (ojalá la Medicina fuera Física) o los ensayos clínicos que el NEJM publica no pretenden aclarar una pregunta cientifica sino otra cosa diferente. Esperemos que simplemente sea la primera respuesta.

querolus

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